Y ciertamente lo hallé, y he pasado ahí unos cuatro meses estupendos. ¿Entonces por qué ahora estoy nervioso? ¿Por qué no dejo de pensar en cómo será el reencuentro?, creo que en buena medida puedo culpar a los exámenes, pero también es otra cosa, mis inseguridades, las mismas de siempre, esas que sé que aunque crezca, aunque madure, van a seguir ahí, condicionándome más de lo que querría y haciéndome dormir menos de lo que debería.
Y es que mientras estoy en el bus me da por pensar, y pienso en toda la gente que he conocido allí y en las ganas que tengo de ver a algunos de ellos, pero también en la gente que dejo atrás, esa que me había acompañado durante todo el viaje, hasta ahora. ¿Será siempre así ahora? Vaya donde vaya, pase lo que pase, ¿siempre sentiré que he perdido por dejar a alguien o algo atrás? Espero que no, aunque no veo la forma de que esto no ocurra.
También pienso en lo de siempre, si esta gente que he conocido habrá pensado en mi, si cuando vuelva las cosas serán iguales, o si de alguna forma el resto de la gente que conozco haya conseguido reforzar su relación con la distancia de alguna manera, y yo ya no sea más que un extranjero dentro del grupo al que se le tolera como deferencia por el pasado, una concesión hecha por la cortesía de quien ya no te necesita, pero se siente en deuda por tus "servicios" anteriores.
Todo se resume en, ¿seré necesario?, ¿si no hubiese vuelto habría supuesto alguna diferencia?. Porque irremediablemente necesito saber que realmente importo, que allá donde voy no estoy de prestado, incluso aunque eso me de una responsabilidad que quizá no sea capaz de soportar, el "deber" de estar ahí en todo momento, sin poder fallar. ¿Algo de esto tiene sentido? no lo se.
Y aquí estoy, intentando terminar el texto, porque se que sino lo hago ahora no lo haré nunca, mañana me reencontraré con todos y veré si estaba en lo cierto o no, pero sea como fuere yo ya he perdido, o a unos amigos que podría llegar a realmente apreciar, o tres horas de viaje en bus divagando sobre una estupidez. Soy como el gato de Schrödinger, ya he perdido antes de poder siquiera jugar mis cartas.
Para terminar voy a dejar una canción, que irónicamente se ha reproducido mientras escribía esto, y que parece describirme a la perfección:
No hay comentarios:
Publicar un comentario