viernes, 3 de enero de 2014

Cortocircuito

Es curioso, tener tantas cosas que decir, haber pasado por tantos momento en los que creía que solo necesitaba una hoja en blanco sobre la que escribir para aclarar todo, y ahora que tengo esto, no saber que coño poner, con perdón. O sin él que para algo escribo esto para mí.

Hoy ha sido el cumpleaños de mi madre, y ha venido toda mi familia a casa, la revolución han sido obviamente mis primos pequeños. Tienen 7 y 3 años, mucha energía y toda su ilusión intacta; me han recordado a como era yo a su edad: un niño muy cariñoso, que se aburría si estaba dos segundos solo, al que le ilusionaba todo y que no decía que no a nada, como ellos.

Pero ahora todo es distinto. No me preocupan las responsabilidades ni siquiera la distancia, ahora que estoy lejos de casa, solo la falta de ilusión. Ahora parece que emprender cualquier proyecto es un mundo, tanto en el caso de la universidad como en el simple hecho de comprometerse con un blog. Cada vez que lo pienso me invade un profundo cansancio que minutos antes no estaba ahí, ¿Qué me ha pasado?, ¿se supone que esto es madurar?, y es que estoy harto ya de esta vida, de esta existencia más gris que de color, en la que por alguna razón los recuerdos se me escapan y me aletargo. No os equivoquéis, no me paso todo el día en la cama, esperando al siguiente, pero simplemente me dejo arrastrar por el fluir de la sociedad, lento, decadente. Y eso para mi es lo peor, saber que de alguna forma he sucumbido, que ya poco encuentro de lo que un día fui, cuando apenas sabía que era sumar y mi mayor preocupación es qué inventaría esa tarde para entretenerme.

Pero sin embargo estoy escribiendo, a trompicones pero escribo, ¿significa esto que no toda mi ilusión está perdida, que aún queda lo suficiente para comprometerme con algo más allá de mi rutina? No lo sé, pero sinceramente lo espero, porque una vez oí que si estás perdido solo tienes que pensar en qué querías de pequeño, cómo eras, porque en la sencillez del mundo infantil lo tienes todo más claro. Y ahora necesito más que nunca que me visites Peter Pan, porque creo que necesito encontrarme con ese niño y que me explique un par de cosas.

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